Cuando se habla de adopción de activos digitales, la conversación suele centrarse en blockchain, criptomonedas o plataformas de inversión. Sin embargo, pocas veces se pone atención a una pieza clave del rompecabezas: los rieles de pago tradicionales que permiten que el dinero entre y salga del sistema.
En El Salvador, uno de esos rieles es Transfer365, la plataforma de transferencias interbancarias desarrollada por el Banco Central de Reserva (BCR). Este sistema ya concentra el 93% de las operaciones de transferencias que realizan los salvadoreños, según la Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera 2025.
Las cifras reflejan la magnitud de su alcance. En los últimos cuatro años se han transferido USD 74.261 millones mediante 81,5 millones de operaciones a través de Transfer365. Además, el sistema liquida más de cinco millones de transacciones mensuales por un monto superior a USD 4.000 millones.
Como señaló el presidente del BCR, Douglas Rodríguez, en una conversación previa con Cointelegraph en Español, Transfer365 se ha consolidado como un servicio ampliamente adoptado por la población:
Liquida más de 5 millones de operaciones al mes y más de USD 4.000 millones, todos lo conocen, es el preferido de los salvadoreños 24/7, los 365 días del año y completamente gratis
Estas cifras no sólo evidencian la popularidad del sistema, sino también su potencial como infraestructura para nuevos servicios financieros.
El puente entre TradFi y DeFi
Uno de los mayores retos que enfrenta la industria de los activos digitales en América Latina es la conexión con el sistema bancario tradicional. En muchos países, mover dinero desde una cuenta bancaria hacia una plataforma cripto sigue siendo complicado, costoso o incluso imposible.
En este contexto, El Salvador comienza a experimentar una convergencia interesante entre las finanzas tradicionales (TradFi) y el ecosistema de activos digitales.
Un ejemplo es la integración lograda por eNor Securities con el sistema financiero salvadoreño a través de Transfer365. Según explicó su CEO, Rodrigo Mendes, esta conexión permite que una empresa de activos digitales opere utilizando rieles bancarios tradicionales, algo poco común en el sector:
Hoy estamos conectados directamente al BCR y a Transfer365. En un solo punto, el usuario puede tener una billetera multimoneda 100% legal y supervisada
Esto significa que un usuario puede transferir dólares desde su cuenta bancaria local hacia la plataforma, convertirlos en activos digitales tokenizados y operar en ese ecosistema de manera prácticamente inmediata.
Desde el punto de vista de la infraestructura financiera, este tipo de integración representa un cambio significativo. Por primera vez, una plataforma digital puede funcionar casi como una extensión del sistema bancario, pero con acceso a mercados financieros digitales.
La clave para la adopción masiva
Este tipo de integración podría ser uno de los factores más importantes para la adopción de activos digitales en El Salvador y, potencialmente, en América Latina.
El problema histórico de la industria cripto no ha sido únicamente la regulación o la tecnología, sino la fricción en el acceso. Para muchas personas, abrir una billetera, entender claves privadas o interactuar con exchanges internacionales sigue siendo un proceso complejo.
Pero cuando el acceso se reduce a algo tan familiar como hacer una transferencia bancaria, el panorama cambia radicalmente.
Transfer365 ya es una herramienta conocida por millones de salvadoreños. Está integrada en las aplicaciones de banca en línea de 26 instituciones financieras, funciona las 24 horas del día y no tiene costo para el usuario.
Si ese mismo canal comienza a utilizarse como puerta de entrada hacia mercados digitales, el proceso de adopción puede acelerarse de forma natural.
Más que reemplazar al sistema financiero tradicional, los activos digitales podrían terminar integrándose a él.
Y en ese escenario, plataformas interbancarias estatales como Transfer365 podrían convertirse en la infraestructura silenciosa que permita que millones de latinoamericanos accedan, por primera vez, a un mercado financiero verdaderamente global.
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