El alcalde del Distrito de Panamá, Mayer Mizrachi, afirmó, en conversación con Cointelegraph en Español, que no involucrarse con bitcoin sería un error estratégico para la ciudad. Asimismo comparó esto con no haber ampliado el Canal de Panamá, al considerar que el país debe adaptarse a la transformación global del dinero:
Panamá es la capital financiera de Latinoamérica. No adaptarse y no involucrarse en bitcoin sería como si no hubiéramos expandido el Canal
En ese sentido, indicó que la decisión, anunciada en abril de 2025, de aceptar el pago de tributos municipales (impuestos, tasas, multas) en la comuna mediante monedas digitales, responde a una visión estratégica de largo plazo. Además, explicó que la iniciativa surge, en buena medida, de la observación del proceso que ha vivido El Salvador en materia de innovación financiera:
Sin duda que inspiraba el increíble trabajo que están haciendo en El Salvador. No se puede obviar que bitcoin y el ecosistema cripto están transformando la manera en que se mueve el dinero en el mundo
En ese contexto, Mizrachi felicitó a Max Keiser y Stacy Herbert, reconocidos promotores del activo digital y actuales asesores del Gobierno salvadoreño, por haber contribuido a que el presidente Nayib Bukele comprendiera los beneficios de esta tecnología.
Desde el punto de vista operativo, el alcalde aclaró que Panamá no reconoce a BTC como moneda de curso legal, como sí lo hace el país centroamericano. Sin embargo, un acuerdo municipal aprobado por el consejo permitirá que los contribuyentes puedan pagar sus impuestos utilizando criptoactivos a través de intermediarios. “La persona paga en bitcoin mediante un proveedor, y la alcaldía recibe dólares, que es todo lo que legalmente necesitamos”, explicó, subrayando que el municipio no gestionará ni custodiará criptoactivos.
Este enfoque fue formalizado con el convenio suscrito en 2025 con Towerbank y su entidad fiduciaria Towertrust. El acuerdo sentó las bases para habilitar el uso voluntario de criptomonedas como método de pago de tributos municipales, con la conversión inmediata a dólares estadounidenses antes de que los fondos ingresen a las arcas públicas.
El alcalde reconoció que, pese a que la tecnología y el “stack” operativo ya están listos, el proyecto aún enfrenta demoras de carácter burocrático. “No hemos arrancado todavía. Estamos esperando las aprobaciones del gobierno y del consejo de gabinete. Queremos que la alcaldía sea un conejillo de Indias para demostrar qué riesgos son reales y cuáles no”, dijo, al destacar que muchos de los temores asociados a bitcoin permanecen “en el papel”.
El modelo acordado contempla estrictas normas de cumplimiento: la alcaldía solo recibirá dólares, la conversión será realizada por intermediarios fiduciarios certificados y el uso de criptoactivos será completamente voluntario, como una opción adicional a plataformas de pago ya existentes. Además, el objetivo es que, a futuro, cualquier proveedor de pagos pueda integrarse al sistema, evitando la dependencia de un solo actor.
Con este paso, la ciudad de Panamá busca posicionarse como un referente regional en innovación aplicada a la administración pública. Para Mizrachi, la apuesta es clara: imitar ejemplos exitosos, como el de El Salvador, sin perder de vista la seguridad jurídica. “Estamos dispuestos a apostar por la innovación”, concluyó, convencido de que el futuro de las finanzas públicas también pasa por la adopción inteligente de nuevas tecnologías.
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