La reciente discusión en torno a aranceles vinculados a Groenlandia volvió a poner en primer plano un factor que lleva meses condicionando a los mercados: la incertidumbre geopolítica persistente. Para Jerónimo Ferrer, Gerente de Desarrollo de Negocios de Bitfinex en Argentina, Uruguay y Paraguay, la reacción inicial de los inversores estaría contenida, pero no por ello es irrelevante, según lo expresó en un comunicado enviado a Cointelegraph en Español.
El analista afirmó:
La respuesta inmediata del mercado ha sido moderada, aunque suma otra capa a la incertidumbre geopolítica duradera que los aranceles han generado durante el último año
A su vez, dijo que en los mercados tradicionales el comportamiento fue coherente con ese diagnóstico. Según Ferrer se observó una leve inclinación hacia el riesgo: el dólar se mantuvo dentro de un rango acotado, las acciones cíclicas mostraron un desempeño inferior y los mercados de tasas reflejaron una demanda moderada. “Esto indica que los inversores están tratando la noticia como una incertidumbre incremental en la política comercial, más que como un shock de crecimiento”, señaló.
En ese sentido, recordó que históricamente los anuncios aislados sobre aranceles sólo generan movimientos significativos cuando anticipan un cambio estructural más amplio, algo que, por ahora, no parece estar ocurriendo.
Desde la perspectiva cripto, el análisis pareciera ser revelador ya que Ferrer subrayó que los volúmenes al contado de Bitcoin se mantuvieron en niveles normales y que comenzaron a aparecer señales de desaceleración en la presión vendedora de los tenedores de largo plazo, algo que no se veía desde hacía varios meses. “Las tasas de financiación se mantuvieron cerca de niveles neutrales y no hubo un aumento de entradas en los exchanges que sugiriera ventas reactivas”, apuntó.
En consecuencia, según el análisis, el precio de Bitcoin se estaría estabilizando dentro de su rango reciente, en línea con el ruido macroeconómico general y no como respuesta a un catalizador específico del ecosistema cripto. Para Ferrer, este comportamiento reforzaría una tendencia de fondo:
BTC se negocia cada vez más como un activo sensible a la macroeconomía, que responde a cambios en expectativas de liquidez y rendimientos reales, más que a titulares concretos de política comercial, salvo que estos alteren de forma sustancial esas variables
Más allá de la reacción inmediata, el directivo puso el foco en los efectos de segundo orden. La expansión de la retórica arancelaria ampliaría el abanico de escenarios posibles hacia una desaceleración del comercio global, mayor incertidumbre política y, eventualmente, presiones sobre los bancos centrales para compensar riesgos de crecimiento. “Ese entorno ha sido históricamente favorable para Bitcoin en horizontes de medio plazo”, concluyó.
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