El crimen con criptomonedas crece un 155% en 2025 y las stablecoins concentran la mayor parte de las transacciones ilícitas

Resumen de la noticia Direcciones ilícitas movieron 145.900 millones de dólares en 2025, un aumento del 155% impulsado por operaciones […]

El crimen con criptomonedas crece un 155% en 2025 y las stablecoins concentran la mayor parte de las transacciones ilícitas

Resumen de la noticia

  • Direcciones ilícitas movieron 145.900 millones de dólares en 2025, un aumento del 155% impulsado por operaciones estatales y evasión de sanciones.

  • Las stablecoins concentraron el 88% de las transacciones ilegales, convirtiéndose en el principal instrumento del crimen on-chain.

  • Redes profesionales de lavado, como las CMLNs, ampliaron su actuación y pasaron a atender tanto a criminales como a operaciones alineadas con gobiernos.

El uso de criptomonedas en actividades ilícitas aumentó de forma significativa en 2025. De acuerdo con datos del capítulo introductorio del estudio 2026 Crypto Crime Report, de Chainalysis, direcciones identificadas como ilícitas recibieron al menos 145.900 millones de dólares en criptoactivos a lo largo del año, lo que representa un crecimiento del 155% en relación con 2024.

Gran parte de este avance está ligada al salto del 656% en el volumen movido por entidades bajo sanciones internacionales, evidenciando una intensificación del uso de activos digitales con fines de evasión de sanciones a escala global.

El informe también resalta que estas cifras representan una estimación conservadora, basada solo en direcciones ya identificadas, pero que, aun así, las transacciones ilícitas continúan representando menos del 1% del volumen total movido en el ecosistema cripto.

Según el estudio, el escenario de 2025 marca una inflexión importante: actores estatales y grupos alineados con gobiernos pasaron a ocupar un espacio central en el ecosistema ilícito on-chain, operando tanto por medio de infraestructuras criminales ya existentes como por redes propias, diseñadas para eludir restricciones económicas y financieras.

Entre los episodios que ayudan a dimensionar este cambio, se encuentran:

  • Los ataques atribuidos a hackers ligados a Corea del Norte, responsables de aproximadamente 2.000 millones de dólares en criptoactivos robados en 2025. El año estuvo marcado por operaciones a gran escala, incluyendo un único robo de aproximadamente 1.500 millones de dólares (el mayor ya registrado en el sector).

  • El lanzamiento, por parte de Rusia, del token A7A5, respaldado en rublos, en febrero de 2025. En menos de un año, el activo movió más de 88.700 millones de dólares, siendo utilizado como instrumento para facilitar evasión de sanciones por medio de la blockchain.

  • La actuación de redes alineadas con Irán, que movieron más de 2.000 millones de dólares en criptomonedas para viabilizar esquemas de lavado de dinero, comercio ilícito de petróleo y adquisición de armas y commodities, a partir de billeteras confirmadas en designaciones de sanciones.

Las stablecoins concentran la mayor parte de las transacciones ilícitas

Otra transformación relevante observada en 2025 se refiere al perfil de los activos utilizados en actividades ilegales. Las stablecoins pasaron a representar el 88% de todo el volumen asociado a direcciones ilícitas, consolidándose como el principal medio de movimiento de recursos en el ecosistema criminal.

Este avance acompaña una tendencia más amplia del propio mercado cripto, en la que las stablecoins ganan espacio por características como menor volatilidad, liquidez elevada y facilidad de transferencia internacional, atributos que también acaban siendo explotados por redes ilícitas.

Además, el informe identifica la consolidación de las llamadas Chinese Money Laundering Networks (CMLNs) como uno de los fenómenos centrales del crimen on-chain en 2025. Estas organizaciones pasaron a operar como verdaderas plataformas de servicios para el crimen, ofreciendo desde lavado de dinero como servicio (Laundering As A Service, LAAS).

Aun con la entrada más visible de actores estatales, los crímenes cibernéticos tradicionales siguen plenamente activos. Grupos de ransomware, mercados ilegales, distribuidores de malware y operadores de estafas continúan dependiendo de una capa especializada de proveedores de infraestructura ilícita.

Esta infraestructura incluye servicios de alojamiento resistentes a caídas, registradores de dominio orientados a operaciones de riesgo y plataformas técnicas desarrolladas para resistir a sanciones, investigaciones y acciones de represión. En 2025, esta misma base pasó a atender no solo a criminales financieros, sino también a operaciones alineadas con intereses estatales.

Una de las advertencias más contundentes del estudio radica en la creciente intersección entre actividades on-chain y crímenes violentos. Redes de tráfico humano han recurrido con mayor frecuencia a criptomonedas, mientras se multiplican los relatos de coerción física, en los que las víctimas son atacadas para forzar transferencias de activos digitales, muchas veces en momentos de alta de precios.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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