El Salvador continúa consolidando su posicionamiento como laboratorio de innovación educativa. En ese contexto, Cointelegraph en Español conversó con Lina Seiche, fundadora de The Little HODLer, sobre la visión detrás de The Classroom Project, una iniciativa que contempla la transformación de 500 aulas en centros escolares públicos y que recientemente concluyó su primera fase piloto.
La conversación tuvo lugar en el marco de la finalización del primer salón renovado, un espacio que permitió a Seiche y su equipo validar el concepto antes de escalarlo a nivel nacional. Para la fundadora, el objetivo va mucho más allá de la infraestructura:
No queríamos crear un salón bonito solamente. Pensamos mucho en qué debía comunicar el espacio y cómo podía integrarse a los proyectos educativos que el país ya está impulsando, para ofrecer a los estudiantes algo que realmente perdure
Uno de los elementos centrales del proyecto es que el aula educa desde su propio diseño. “La señalización está en español, pero también incluye traducciones al inglés, casi como flash cards. Son detalles pequeños, pero constantes, que ayudan a que el aprendizaje esté presente incluso fuera de la clase formal”, señaló Seiche.
A esto se suma una mini biblioteca gestionada por los propios estudiantes, pensada para fomentar la lectura y la responsabilidad colectiva. “La biblioteca es mantenida por los alumnos. Eso enseña respeto por la propiedad pública y compromiso con el espacio”, afirmó.
Under President @nayibbukele’s Dos escuelas por día program, the Bitcoin Office alongside @LinaSeiche is renovating 500 classrooms across El Salvador.
The Classroom Project will turn these rooms into spaces for self-study and discovery. Students will be able to explore different… pic.twitter.com/tnJTpg8Bt5
— The Bitcoin Office (@bitcoinofficesv) December 13, 2025
Para Seiche, el entorno tiene un impacto directo en la forma en que los estudiantes aprenden. “Tu ambiente influye en tu estado de ánimo, en tu enfoque, en tu creatividad y en tu imaginación. Creo que el impacto de estos espacios será inmediato”, sostuvo.
La iniciativa es impulsada junto a la Oficina Nacional del Bitcoin (ONBTC), institución con la que The Little HODLer ya había trabajado previamente en programas educativos. “Junto con la Oficina del Bitcoin escribimos el primer programa de educación financiera del mundo para estudiantes de primaria en escuelas públicas. En El Salvador, niños de siete años aprenden sobre dinero. Dime otro país donde eso ocurra”, destacó Seiche.
Otro componente relevante del proyecto es la transparencia. The Little HODLer prepara el lanzamiento de una plataforma digital donde se podrá dar seguimiento al avance de las 500 aulas. “El Salvador pasó de ser el ‘underdog’ a convertirse en un ejemplo para otros países. Hoy el mundo observa lo que hace el país, y queremos compartir nuestro progreso y nuestros aprendizajes con todos”, afirmó. Según Seiche, este ejercicio de rendición de cuentas también permitirá que otros gobiernos evalúen la posibilidad de replicar el modelo.
De cara a 2026, el proyecto entrará en su siguiente fase con un primer grupo de 21 aulas en 21 escuelas públicas. Aunque no se detallaron montos de inversión en esta etapa, Seiche fue clara en que la prioridad es avanzar con rapidez. “Mientras antes lleguemos a 500 aulas, mejor. Porque después de 500 viene la 501”, dijo.
Para la fundadora, el caso salvadoreño demuestra que los proyectos de gran escala no necesariamente requieren estructuras burocráticas complejas. “La mayoría del mundo te dirá que mientras más grande es el proyecto, más grande será la burocracia. No les creas”, afirmó. Recordó una conversación con el presidente Nayib Bukele para ilustrar el enfoque del país: “Le pregunté cómo logra hacer tanto y tan rápido, y me respondió: ‘Sentido común y buenas intenciones’. No hay que complicarlo todo. Sólo hay que hacerlo”.
Con The Classroom Project, Seiche considera que El Salvador no solo está renovando aulas, sino exportando una idea: que la educación pública puede ser moderna, digna y aspiracional, incluso para países con recursos limitados. “Lo que estamos haciendo aquí es único en el mundo. Para llegar a este punto, primero se necesitó un país pionero. Ese país es El Salvador”, concluyó.
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